Mostrando entradas con la etiqueta Decisiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Decisiones. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de mayo de 2012

De Amor, Hippies, Libros y Estadios Vacíos





Hoy se celebra el primer debate de la contienda 2012 rumbo a la Presidencia de la República en México, después de varios días de campaña, muchos días de pre campañas e interminables meses de pre pre campañas y procesos internos que dejaron mucho que desear, los candidatos se enfrentan por primera vez cara a cara para ofertarle al país sus ideas y soluciones para los problemas que aquejan a México.

Lo anterior sería un escenario ideal, en donde cuatro candidatos se dirijan a la ciudadanía para decir que proponen y sobre todo, cómo van a lograrlo y digo ideal, por que sería lo que la mayoría de ciudadanos esperaría de un debate. 

Sin embargo no me queda claro que eso vaya a pasar hoy, hasta ahora el nivel de debate en medios y opinión pública se ha dirigido a temas tan banales cómo las fallas de ortografía de los candidatos, la falta de lectura, la incapacidad para llenar estadios en eventos, el pasado hippie de alguno y las propuestas amorosas de otro, muchos son los temas que se manejan en medios y redes sociales, pero la mayoría no sólo carecen de fondo y contenido, sino que carecen de propuestas que solucionen los problemas nacionales, es decir en el rubro de las propuestas el debate ha estado tan vacío como los atriles que aparecen en la foto a la cabeza de este post.

¿Qué podemos esperar de este debate? la verdad no mucho, y no lo digo por que no confíe en la capacidad de los candidatos, sino por el simple hecho de que el que nada demanda, nada obtiene. Hasta ahora las campañas han sido a mi parecer de un contenido deplorable, nos jactamos como país de haber terminado a través de las urnas con la hegemonía de 70 años de un partido político y no nos queremos dar cuenta que aún arrastramos desde hace más de ochos décadas el lastre de las campañas faltas de contenido y llenas de comerciales, de las campañas con niveles ínfimos de participación ciudadana y niveles vergonzosos de acarreo, de las campañas llenas de promesas y faltas de propuestas.

Esta no pretende ser una crítica a un candidato o partido en específico, sino pretende ir más allá y llegar a los verdaderos culpables de que nuestro país siga en ese  estancamiento en la atención de la agenda social: Nosotros.

Somos nosotros, los únicos que podemos hacer que las campañas tengan contenido a través de la demanda y la aportación de propuestas. Somos nosotros, los únicos que podemos hacer que los político y sus partidos se comprometan a través de los múltiples mecanismos de rendición de cuentas. Y sobre todo somos nosotros, los únicos responsables de exigir la solución de nuestros problemas a través de la participación ciudadana y electoral.

Hoy hay elecciones en Francia y en Grecia, el primero define dos formas de abordar el problema económico, dos visiones de salir de la crisis: austeridad y control versus estímulo a la inversión y el empleo. Por su parte Grecia define lo mismo pero desde otra propuesta más drástica: permanecer o no como miembro de la Unión Europea, en ambos casos hay un tema muy definido, propuestas y posiciones establecidas y una serie de medidas y acciones plasmadas paso por paso en la agenda de los candidatos.

Si bien es cierto que en México todos sabemos que el tema central es la inseguridad, no me queda claro cuales son las propuestas específicas de los candidatos para combatirla. En los spots un partido nos dice que "Cuentan con nosotros" pero me encantaría saber ¿para qué? de igual forma la única candidata del proceso nos dice que será una presidenta que usará "falda pero con muchos pantalones" y aquí también me gustaría saber que pretende hacer con todos esos pantalones. Un tercer partido su slogan es que si bien quieren hacer de México un lugar ejemplar pues la respuesta "Nos la darán gobernando". Y un último que dice que lo que necesitamos es mucho "amor", es cierto que lo necesitamos, pero también me deja dos dudas ¿cómo lo vamos a obtener y para qué lo vamos a usar?

Nadie va a venir a solucionarnos la vida si nosotros no definimos primero que queremos que nos solucionen, posteriormente es necesario demandarlo por los canales institucionales y de nada servirá pedirlo si no participamos en la solución. Es tiempo de dejar de votar por promesas y exigir que nos den propuestas, es tiempo de dejar de quedarse en casa y salir a manifestarse en las urnas y es tiempo de dejar la apatía a un lado y de empezar a construir una mejor sociedad desde las bases, desde la familia, la casa, el barrio y la colonia.

En México tenemos el mismo problema con otras muchas cosas, nos quejamos de la baja calidad de todo y no hacemos nada por solucionarlo. Si el debate, los políticos, los partidos, las obras, la educación, los servicios, la atención, las comunicaciones, los medios  y hasta la liga de fútbol son de baja calidad, no es porque así nos lo ofrezcan, sino por que así lo seguimos consumiendo.

Problemas y necesidades siempre habrá pero aún no queremos entender que depende de nosotros que se solucionen y que ir a votar una sola vez cada seis años, aporta casi lo mismo que no hacerlo si no va acompañado de un ejercicio de continuidad y compromiso ciudadano.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Camina Siempre Adelante





"Camina siempre adelante
y ve marcando tu senda,
cuanto mejor trigo siembres
mejor será la molienda"

El título de este post es también el de la canción de Alberto Cortez de la que se desprende esta estrofa, la considero una gran canción por su sabiduría incorporada, si tan sólo siguiéramos sus pequeños consejos nuestra vida sería más agradable. 
Esta es la segunda parte de mi post referente al Camino de Santiago, en donde doy algunos consejos para todos aquellos que emprendan un nuevo camino.
El primero y más importantes es no lleves tus expectativas contigo: es simple, sin expectativas no hay decepciones, cuántas veces nos desilusionamos de alguna relación, negocio, viaje, etc; no llegues demandando y suponiendo lo que te va a pasar porque esas expectativas pueden crear una gran decepción que no te permita incorporar los regalos que el camino tiene para ti.
Atrévete: a pesar de que este es el consejo más obvio, es también el más difícil de tomar, si no te atreves pues no hay camino, como dice mi frase favorita, "no te arrepientas de lo que haces, arrepiéntete de lo que no has hecho". Ese pequeño paso que es lanzarse al vacío, a lo inesperado, ese pequeño paso que te llena de angustia y te hace sentir mariposas en el estómago, puede ser la mejor experiencia de tu vida, desafortunadamente no podrás saberlo hasta que no te atrevas. Como dice Claudio Naranjo "Al que salta al abismo le salen alas"
Viaja ligero: y no sólo me refiero a las cosas físicas y materiales, deja también tus rencores, deja tus remordimientos y reclamaciones, viaja sólo con lo indispensable para culminar el camino que vas a recorrer, "si no vas a nadar para qué cargas un traje de baño"
Viaja acompañado: con esto no quiero decir que forzosamente tienes que viajar con alguien, pero en el camino encontrarás compañeros, harás nuevos amigos y conocerás gente si te das la oportunidad, si inicias el camino con alguien más, te darás cuenta que habrá trayectos o quizás días enteros en que no crucen palabra alguna, pero ambos saben que están ahí el uno para el otro. Y recuerda si no hay nadie alrededor siempre contarás con la compañía de ti mismo o del dios de tu preferencia, por lo que también es recomendable darte la oportunidad de conocerte a ti mismo.
Ayuda y déjate ayudar: siembra, abre camino, marca tu senda y ayuda en el trayecto. El construir y crear, para regalar esas creaciones a quién lo necesite sin esperar nada, te dará la oportunidad de darte cuenta cómo en la vida toda pequeña acción tiene su reacción. Por supuesto el camino no sólo es acerca de dar, sino también de recibir así que atento a tus necesidades porque si necesitas algo, no te va a caer del cielo, necesitas pedir y aprender a recibir.
Entrega tu 100%: ni más ni menos, no quieras hacerte el héroe. Entrégate hasta que no puedas más, pero sólo hasta ahí, de nada vale sacrificar tu camino por un sobre esfuerzo que al final te darás cuenta que sólo te retraso más o te hizo abandonar. De la misma forma funciona en el sentido contrario, tampoco es válido que termines el día reservándote para algo que no sabes si va a suceder o no, por que nadie tenemos garantizado nada, mucho menos cuestiones tan básicas como el tiempo y la vida misma.
Escucha: presencia, atención y más presencia son necesarios para que puedas escuchar aquellas pequeñas voces de lo que te rodea, no esperes una señal con letreros luminosos y muchas flechas que diga "lo que necesitas AQUI" los mensajes de la vida son tan sutiles que es necesario aprender a escucharlos. Dicen que "no hay peor ciego que el que no quiere ver" y lo mismo aplica para saber escucharte a ti mismo, a los que te rodean, a tu entorno, al camino y a la vida.
El resumen de la canción que cité al inicio es: atrévete, respeta, siembra, ayuda, conócete y da el 100%. Yo sólo agregaría: disfruta cada momento de esa aventura.
Como pueden ver no hay hilo negro ni secreto escondido en estos consejos, y a pesar de que es muy probable que ya los hayan leído o escuchado antes, quisiera dejarles como una aportación personal el invitarlos no a que los vuelvan a leer hasta que los aprendan, sino a que los pongan en práctica, alguien me enseño hace unos años que "el conocimiento se hace sabiduría cuando lo vives en carne propia"
Así que atrévanse, lo peor que puede pasar es que no logren lo que quieren, pero ahí sentados decidiéndose y pensándolo pues tampoco lo van a lograr. Así que lo peor que puede pasar es quedarse como están y las ganancias por mínimas que sean, estoy seguro  serán enormes.

miércoles, 27 de julio de 2011

El Camino



Hace algunos días concluí mi primer Camino de Santiago y digo mi primer, porque una vez que lo pruebas la sensación con la que terminas es con el deseo de poder repetirlo algún día, es un recorrido que si bien te sirve como analogía de la vida, también es un espacio para encontrarte principalmente contigo mismo.

Pudiera escribir hojas y hojas acerca de lo que significó para mí esta experiencia, pero como mi intención no es cansarlos, decidí dividir este post en dos partes, la primera que les dejo hoy, es una reflexión acerca de las semejanzas que esta experiencia tiene con nuestra vida diaria y la segunda, que haré en días posteriores, será una guía práctica de recomendaciones para todo aquel que quiera emprender el camino.

En palabras llanas, el camino no es más que un recorrido para trasladarte del punto en donde estás hacia el punto al que quieres llegar. En distintas religiones y filosofías hay referencias al camino, al Tao, a la búsqueda y a una serie de prácticas para conseguir lo que anhelas y todas ellas, tienen que ver con la forma de abordar y caminar tu vida.

Lo primero que llamó mi atención, es cómo la rutinización de nuestras vidas nos ha llevado a pensar en automático en la consecución de la meta. En el mundo laboral y en el transitar diario, es muy común que estemos constantemente pensando en nuestras metas, objetivos, sueños, anhelos, en aquel lugar ideal en donde queremos estar, sin darle importancia ni disfrutar lo que hacemos y vivimos para llegar ahí.

Empiezo por tanto con esta similitud: el camino al igual que la vida no es acerca de a dónde vamos a llegar, sino de en dónde estamos ahora. Por lo general nuestra mente está en el final, en llegar y en lo que vamos a hacer cuando estemos ahí, y cuando se nos presenta una dificultad, en vez de recibirla y tomar decisiones, nos vamos al pasado a ver que hicimos mal y después al futuro a analizar cómo esta dificultad nos afectará para alcanzar nuestro destino como lo habíamos planeado.

No digo que es algo malo aprender de la experiencia del pasado, ni fijarte un destino en el futuro, pero no debemos dejar que todo ello nos ausente del presente, que nos haga evadirnos de lo que estamos viviendo y que nos prive de la felicidad de disfrutar hasta las situaciones más difíciles y, sobretodo, que nos confunda al tomar el destino en nuestras manos y tomar las decisiones hoy, de lo que queremos ser no sólo mañana sino también en este momento.

El camino proveerá: cuando uno se embarca en una aventura de este tipo, por lo general trata de ir lo más preparado posible y olvidamos que en realidad el camino en sí es para prepararte, es por ello que es frecuente, como lo fue en mi caso, que por tratar de responder a cualquier contingencia cargues más de la cuenta en tu recorrido y lo más irónico es que ese sobrepeso suele estar conformado por cosas que en ocasiones son un lujo y las llevaste privilegiándolas sobre otras que son básicas y más necesarias.

Ejemplos hay muchos y sé que a ustedes se les vienen a la cabeza, pero lo importante es considerar que el camino te va a dar cosas y te las va a quitar. Y estamos hablando específicamente de lo referente a  los bienes. En todo recorrido uno se hace de unas cosas y se deshace de otras, es bueno considerar que en el camino como en la vida las decisiones que tomas van moldeando con qué y con quién llegas a tu destino.

No pelees con el camino, fluye con él: investigas todo lo que puedes, te preparas a más no poder, haces tus planes ideales del recorrido, tiempos, paradas y estimaciones de la llegada, es lógico si vas a un viaje quieres más o menos preparar como lo harás y de repente aparecen los factores no contemplados, los retrasos del clima, una señal mal colocada que te hace caminar más kilómetros, o una señora bien intencionada que al creer ayudarte te da información confusa y te pierdes y es ahí en donde empiezas a pelear y lamentarte por tus planes.

Aquí especulamos y nos lamentamos por lo que no será y empieza la hora del hubiera, si hubiera investigado más, si hubiera preguntado más, si hubiera salido más temprano, más tarde, cuando lo que realmente vale en ese momento es tomar decisiones correctas, lo cual va unido al siguiente punto.

Despréndete: el camino sigue ahí y su culminación también, así que despréndete de tu mundo ideal y disfruta el lugar y las condiciones en las que estás, esto te permitirá tomar mejores decisiones, quizá el camino elimine o modifique alguno de tus planes, pero son tus decisiones las que te harán sacar provecho a esas pequeñas eventualidades y compensarlas, quizás recorras kilómetros de más, pero el paisaje sea más bello y lo que vivas en él sea una experiencia que haga que tu recorrido ni se sienta, pero es tu decisión disfrutarlo en vez de lamentarte.

Acepta: la aceptación no es lo mismo que culpar, tenemos esa manía constante de auto perseguirnos que hace que en automático nos culpemos o culpemos a alguien de lo que nos está pasando, sí, es cierto; la chica de la información que estaba atendiendo a 30 peregrinos más se hizo bolas y se equivocó, pero ahorra tu energía para tomar una decisión sabia y no la desperdicies culpando y resintiéndote con la chica que estaba igual o más enredada que tú, recuerda que "tu energía se va hacia donde tu atención se desvía".

Auque vuelvas a recorrer el mismo camino, vivirás cosas distintas: éste fue mi primer camino y aunque no tengo punto de comparación para afirmarlo, decidí comentarlo por los aprendizajes de los peregrinos con los que platiqué y que ya habían hecho varias veces el camino. Ellos me comentaron algo que tiene mucho sentido: cuando repites algo que has hecho antes, las cosas cambian porque de entrada tú no eres el mismo, tienes más años, experiencia y práctica, entre otras cosas. Y sobre todo, tienes una percepción distinta a la última vez que estuviste ahí, o incluso, puede darse el caso de que pretendas llegar al mismo destino pero por causas muy diferentes, y este cambio en tu forma de vivirlo es en parte consecuencia de un cambio en ti mismo, que en ocasiones se da sin que te des cuenta dentro del trayecto que estás haciendo.

Y por último, ten una fe responsable: ya sé, suena contradictorio, pero si lo vemos a fondo tiene sentido, el camino es tu camino, es algo que tú elegiste hacer y si te fijaste metas y kilómetros por andar es porque nadie te conoce  a ti mismo mejor que tú, así que si tomaste esas decisiones, cuando estés en problemas, no esperes que baje el dios en el que depositaste tu fe, te cargue, te lleve en brazos y te deposite en el albergue más cercano. Si tomaste esas decisiones es porque sabes que tú puedes y es porque tuviste fe en ti mismo, así que responsabilízate de esa decisión, levántate, anda y sobre la marcha verás que la ayuda llegará.

Estoy consciente de que estos puntos tienen que ver con mi experiencia personal en el camino, por lo que no pretendo generalizarlos como verdades absolutas, son vivencias y experiencias propias, pero muchas de ellas tienen mucho en común con las vivencias de los peregrinos con los que platiqué. Y créanme cualquier similitud con situaciones de la vida diaria por supuesto que no es coincidencia, cada uno tenemos una estructura muy particular de interpretación y la forma en la que abordamos un problema es la misma ya sea en una relación o en un viaje, así que no esperes resultados distintos si siempre haces lo mismo.

Afortunadamente para ti, no hay ninguna otra forma de comprobarlo más que iniciar tu propio camino, así que te invito a que te decidas, te levantes e inicies el camino que quieras, el de Santiago, el de aquel trabajo que siempre has anhelado, el de aquello que quieres aprender, el de aquella chica que deseas conocer o aquella locura de tu infancia que siempre has querido hacer. Espero que mis palabras sirvan de algo en tu recorrido y sólo me queda desearte...

Buen camino peregrino!!!

martes, 14 de junio de 2011

Indignaos!!!


Éste, es el título de un libro que me llegó con la recomendación de ser fuente de inspiración para los jóvenes del movimiento de acampada del 15M en España.  El autor Stéphane Hessel, un alemán de 93 años que fue miembro del Movimiento de la Resistencia Francesa y único redactor aún vivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, nos invita en este escrito a encontrar en la indignación la motivación necesaria para lograr los cambios sociales que deseamos.

El autor, quien es una voz más que autorizada para escribir sobre el tema, relata en un breve documento (que se acerca más a un manifiesto que a un libro), la forma en la que nacieron y se desarrollaron los movimientos sociales de resistencia y liberación en los que participó: la resistencia francesa, la independencia de Argelia, la causa Palestina y la defensa de los derecho humanos en general; todos ellos con una catalizador en común: la indignación.

Mi intención en este post no es reseñar ni contar de que va el libro, la verdad es que su lectura completa es más útil para ustedes que cualquier cosa que pueda decir yo sobre él en este espacio. Pero lo que si quiero hacer, es centrarme en un argumento que el autor utiliza para promover la causa y ampliar aquí el enfoque que nos ofrece.

Hessel, plantea una dificultad para la gestación de movimientos que pretendan cambiar la sociedad actual de forma positiva. Él, afirma que las causas para indignarse ante algo son muy escasas desde el punto de vista del ciudadano de hoy en día, en comparación con los ciudadanos de hace varias décadas.

Viniendo de alguien que sobrevivió a los campos de concentración nazis y que ha luchado  y participado en históricas revueltas y movimientos sociales, es lógico que vea como un problema para los jóvenes en la actualidad, el que no tengan motivos suficientes para indignarse como lo tuvieron los jóvenes de su época que sufrieron guerras, limpiezas étnicas y crisis de tamaño desproporcionado en relación con las que vivimos hoy en día (sin desechar que todos estos problemas aún se presentan en menor escala).

Parte de su esfuerzo va encaminado a tratar de ayudar a la juventud a darse cuenta de que  existen a su alrededor muchos motivos de indignación,  apuntando de forma lógica a combatir la  indiferencia como la peor de las actitudes.

Me gustaría resaltar dos cosas de los argumentos anteriores:

La primera, tiene que ver con los motivos que tenemos para indignarnos.  Estoy de acuerdo en que la juventud de principios del siglo XX vivió momentos más traumáticos que la juventud actual a nivel global, pero creo que en lo que respecta a lo local, la juventud de cada país, región o localidad tiene muy claro los motivos por los cuales se debe indignar.

Otros autores como Neveu ya han hecho hincapié en señalar al descontento como el catalizador de los movimientos de cambio y de esto tenemos muchos ejemplos; desde el descontento que ha llevado a los movimientos de protesta a luchar por  un cambio en los regímenes de sus países como en el Medio Oriente, hasta el descontento de aquellas personas que protestan y luchan contra problemas tan específicos pero tan arraigados como los prejuicios hacia las mujeres  en la denominadas Marchas de las Putas que se han extendido por distintos países desde abril a la fecha.

Éste último, es un claro ejemplo de cómo las mujeres hartas del trato recibido como  objetos sexuales en muchas sociedades o localidades machistas, salieron a la calle indignadas a reclamar su derecho a la libertad de expresarse y vestirse como así lo deseen, sin ser tachadas o catalogadas bajo ningún estereotipo.

Por tanto, considero que la sociedad actual y la juventud en especial tienen y han tenido motivos suficientes para indignarse, pero considero que el problema no es la falta de motivos o tener motivos menos graves que los que tuvo la juventud hace varias décadas. 

Considero que el problema tiene más que ver con una constante disminución en la capacidad  para indignarnos y es éste precisamente, el segundo punto que quiero resaltar. Palabras como abstención, apatía o desafección son algo común entre la sociedad actual sobre todo en asuntos relacionados a la política. Todas ellas tienen un factor en común: la indiferencia. 

Esta indiferencia que empieza en lo individual, se traslada posteriormente a lo colectivo; he insistido en distintas entradas de mi blog, en señalar la forma en que constantemente buscamos culpables para nuestros problemas, sin siquiera considerar por un momento en que parte de todo eso entramos como responsables. Creo que si hemos perdido la capacidad de indignarnos ante problemas actuales como la insultante pobreza de nuestros países, la violación de los derechos humanos, la violencia, la discriminación y muchas otras cosas más, es en parte por la indiferencia que mostramos ante aquellas cosas que  hacemos para boicotearnos en la consecución de nuestras aspiraciones y sueños. Si somos indiferentes ante nosotros ¿qué podemos esperar de nuestra indiferencia ante los problemas de los demás?

¿Cuántas de estas cosas te suenan familiares? dejar las cosas para mañana; dejar que el otro haga lo que te corresponde; no hacer algo que quieres hacer por el miedo a lo que dirán de ti los demás; tomar atajos para hacer las cosas que sabes que te hacen bien (o pero aún no hacerlas); evadirse y huir ante los problemas; criticar, señalar y culpar sin fundamentos; hacer algo sólo por que los demás lo hacen a sabiendas de que causarás un daño;  no responsabilizarte de tu bienestar; entre otros. Pudiera seguir enumerando más conductas nocivas con las cuales nos perjudicamos a nosotros mismos, pero cabría preguntarnos: ¿por qué no indignarnos ante esto? ¿por qué tanta indiferencia ante nuestros actos? ¿o es qué acaso no nos damos cuenta de ello?

Creo que para tener la capacidad de indignación y descontento ante la transgresión de  tus derechos como ciudadano, primero debemos tener el valor de indignarnos con nosotros mismos por todas esas pequeñas actitudes auto nocivas que tenemos.

Es por eso, que quiero invitarlos a Indignarse ante los abusos del gobierno,  las autoridades, las empresas y/o cualquier otra causa que les plazca, pero quiero primero exhortarles a tomar valor e indignarnos con nosotros por ser indiferentes ante el daño que nos hacemos al no darnos permiso para llegar a ser la personas que queremos ser.

Si bien es cierto que, cuando nos indignamos de forma colectiva y participamos en un movimiento es más fácil conseguir lo que demandamos, también es cierto que no hay   manifestación o protesta por más multitudinaria que esta sea, que pueda cambiar aquellas cosas que no te gustan de ti.

En pocas palabras, podrás marchar por que las autoridades respeten tus derechos, pero si no te respetas a ti mismo y no respetas los derechos de los demás, cualquier marcha será en vano. 

Así que andar e Indignaos!!! ante ustedes primero, para después marchar y cambiar lo que no les guste de su sociedad. Espero que encuentren en la indignación la motivación para cambiar aquellas cosas con las que no estén conformes de ustedes y lo que los rodea.

Y recuerden no basta tan sólo con indignarse, hay que participar y hacerse escuchar de forma pacífica y sobre todo inteligente. Indignarse es útil y valioso pero dejar de lado la indiferencia y hacer algo al respecto es respetarte a ti mismo.

domingo, 20 de marzo de 2011

Infoxicación

Hace unos días, observe  un comercial de televisión acerca de un término denominado "Infoxicación" que trataba de describir la intoxicación de información a la que estamos sometidos diariamente. Considerando que se trataba de un comercial hecho para una conocida marca de autos de lujo, el cual fue transmitido 14 veces en menos de dos horas (lo cual me dejo algo infoxicado) me pareció interesante abordar el tema en este post.

En 30 segundos el spot plantea lo mucho que tu vida se complica al tener a tu alcance una amplia gama de opciones y pone como ejemplo los muchos amigos virtuales con los que cuentas, el cada vez mayor número de opciones de agua para beber que existe y las diversas tonalidades de colores para elegir que están a tu disposición, para al final venderte la idea que aún existen cosas que se deciden solas como el auto que quieren que compres.

En realidad el comercial tiene cierta razón al advertirnos acerca de la sobre saturación de información a la que estamos expuestos, pero por otro lado esa información existe por que existe quien la consuma y la demande, es decir si estamos infoxicados es por que así lo hemos decidido y/o promovido.

Hay principalmente dos cuestiones que me preocupan de este desenfrenado consumo actual de información, el primero se refiere a la dirección que el interés colectivo aparentemente refleja y el segundo tiene que ver con el cierto nivel de incongruencia que los consumidores de esta información evidencian.

Para abordar estos dos tema, me gustaría inicialmente introducir la idea de que gran parte (si no es que la totalidad) de la información que nos rodea es generada con el propósito específico de venderte algo (una idea, un producto, un partido político, un auto, entre otras muchas cosas). A su vez, el diseño de la publicidad en cuanto a su contenido, su presentación los horarios y canales de transmisión esta construido y dirigido de acuerdo a los gustos y anhelos de aquellos consumidores a los que se desea llegar.

Es por ello que la cerveza, los autos de lujo y los deportes vienen acompañados de mujeres espectaculares; así como las campañas políticas, los autos familiares y las casas son representadas por familias unidas e increíbles escenas de perfecta felicidad.

Una vez aclarado esto, tocaré mi primera preocupación; la dirección que el interés colectivo parece mostrar; es de inquietar la atención y cantidad de tiempo que las personas dedicamos a enterarnos de la vida de otras personas, lo más preocupante es que muchas de las personas de las que estamos pendientes ni siquiera las conocemos, tan solo basta acercarse a un expendio de revistas para ver que las relacionadas a chismes y farándula son las más vendidas, agreguemos a ello la estadística que habla de que el grueso de la población lee solamente la sección de sociales y deportes del periódico y tenemos un gran porcentaje de información consumida que en poco o nada va impactar de forma positiva en tu vida.

Con lo anterior tampoco pretendo proponer que el conocer acerca de los demás es malo, pero siempre hay que preguntarnos ¿para qué quiero esa información? no es lo mismo informarme de los chismes y rumores de la vida amorosa de los famosos que estar al pendiente y ocuparme del estado de mis amigos y mi familia.

Así mismo, llama la atención lo mucho que desperdiciamos en saber de los demás y lo poco que invertimos en saber acerca de nosotros mismos. ¿Pueden imaginar lo que sería de nuestras vidas si ese tiempo y esfuerzo lo aplicáramos en nosotros mismos? No tengo una respuesta específica para ello, pero darnos tiempo para averiguar sobre nosotros mismos al menos nos ayudaría a conocernos mas y el conocernos más nos hace descubrirnos y ser mejores personas.

En cuanto a la incongruencia que como consumidores mostramos, tan sólo me gustaría mencionar que la publicidad que nos ofrecen cada vez es más irreal, fotos alteradas, promesas milagrosas, historias surrealistas, falsas esperanzas, cifras maquilladas y vídeos retocados son tan sólo una parte de las muchas técnicas usadas en la información que nos ofrecen.

lo incongruente de nuestra parte es que a pesar de que lo sabemos, no sólo lo compramos sino que seguimos demandándolo, lo anterior me quedo más claro al recibir un excelente video con un gran mensaje para combatir la forma que tenemos de ver a las mujeres como objetos, pero lamentablemente a pesar del buen mensaje, la portavoz presentaba precisamente una imagen de artículo de lujo, que para mi representó una gran y desafortunada incongruencia.

La información, incluso en exceso es buena, lo importante es que nos demos cuenta de que tenemos capacidad de decisión y que la usemos en nuestro beneficio, así mismo es importante sobre todo que identifiquemos que contenidos estamos consumiendo y para qué y cómo los estamos utilizando.

La tecnología nos ha ayudado a acercarnos a otros planetas, a nivel mundial ha acercado economías y regiones, posteriormente nos ayudo a acercar países, en la actualidad a través de las redes sociales móviles se ha dado un gran paso y esta acercando a las personas en relaciones cada vez mas fuertes y sostenidas, pero considero que la tecnología tiene una gran deuda con nosotros, la tecnología y sobre todo la de la información y comunicación tiene una gran barrera que librar y esa es la barrera interior, la tecnología ha hecho muy poco o casi nada por ayudar a acercarnos y conocernos a nosotros mismos.

Debemos aprender a conocernos, a auto recordarnos y a ser conscientes de nuestras competencias por que sólo así podremos potenciarlas y tener un mayor bienestar y calidad de vida.



domingo, 30 de enero de 2011

Entre Propósitos y Buenas Intenciones

Ha pasado casi un mes desde que finalizó el 2010 y aunque esto nos pareciera mucho tiempo, hay que considerar que hace menos de 30 días nos encontrábamos en un ambiente festivo, conviviendo con nuestros seres queridos, pero sobre todo llenándonos de buenos deseos y propósitos.

Pero ¿cuántos de esos propósitos hemos incumplido? ¿cuantos de ellos no hemos ni siquiera puesto en marcha? y ¿cuántos de esos buenos deseos hemos olvidado a estas alturas? es ahí en donde 30 días parecieran ser nada para dejar tantas cosas de lado y en el olvido.

Lo importante no es el ¿por qué ha pasado esto? ya que la respuesta a esta pregunta nos llevaría a una lista de pretextos y culpas que aparecerán de forma automática sin conducirnos a nada bueno, consiguiendo por el contrario un desgastante ejercicio de auto persecución. Lo importante es preguntarnos ¿para qué hacemos estos propósitos? por que así podremos iniciar la búsqueda de lo que realmente nos motiva a cumplirlos.

El para qué de las cosas nos lleva a encontrar la motivación para alcanzarlas y ese ¿para qué? no debiera ser tan difícil de alcanzar, ya que lo tenemos justo a la mano, la motivación somos nosotros, nuestros sueños, nuestros deseos, nuestras ganas de ser mejores y nuestras intenciones de superación; desafortunadamente, es costumbre que sin darnos cuenta caigamos en una trampa y confiemos nuestro desarrollo y bienestar a motivaciones externas.

A cuantos de nosotros se nos hacen familiares los propósitos de: comer bien, hacer ejercicio, trabajar (estudiar o practicar) más sobre un tema de nuestro interés, tener más tiempo con la familia, estresarnos menos, hacer las cosas en tiempo, levantarnos más temprano, no llegar tarde, ser mejores ciudadanos, ser mas responsables, entre una larga lista interminable de repetitivos propósitos de año nuevo.

La trampa está en que muchas de estas cosas las fundamentamos en pretextos (y digo pretextos por que no son verdaderas motivaciones) frases como: tengo que hacer ejercicio para entrar en ese pantalón en el qué no entro desde hace tres años (o dos si bien nos va), tengo que pasar más tiempo con mi familia por que mi esposa, hijos, o padres lo necesitan, voy a estresarme menos por que afecto a los que están a mi lado, no llegaré tarde y me levantare más temprano por que la gente me ve mal cuando esto pasa, seré mejor ciudadano por que mi país lo necesita. Y eso, que estoy mencionando los pretextos más aceptables por que también los hay que harán ejercicio por que se casa la prima y los invitados no pueden verme gordo (a), pasaré más tiempo con la familia por que me lo dijeron en un curso y haré las cosas a tiempo por que en el trabajo me rebajan el sueldo si no lo hago.

Claro, estas razones son todas validas, más no suficientes para considerarlas como motivaciones, debemos responsabilizarnos de nosotros, querernos un poco más o un mucho más y ser sinceros para encontrar la verdadera motivación interna para lograr lo que nos proponemos, ya que mientras más externas sean nuestras motivaciones, más difícil será que cumplamos nuestras promesas. Hay que recordar que si nuestros propósitos y buenas intenciones son precisamente y lo repito NUESTROS, no tenemos por que depositar en los demás la razón de su cumplimiento, ya que ello no tardará en hartarnos y dejaremos de lado como cada año todo lo propuesto.

Si queremos comer bien, hacer ejercicio y bajar de peso debe ser por nuestra salud, por que nos interesa ser personas balanceadas y saludables; si queremos pasar más tiempo con nuestra familia, tenemos que aceptar que es por que así lo queremos, por que nos hace falta y por que ese tiempo lo necesitamos y nos nutre para sentirnos queridos y en armonía; si queremos ser puntuales y tener nuestros trabajos en tiempo es por que eso nos ayuda a no estresarnos, a liberarnos de presiones y por que como ser humano quiero ser responsable y atento de mis labores y mi tiempo. Y la lista pudiera seguir por muchas líneas más, pero creo que el concepto hasta aquí es entendible.

Si encontramos nuestras verdaderas motivaciones, será menos difícil cumplirnos a nosotros mismos, por ejemplo al querer ser buenos ciudadanos; el considerar los beneficios que esto nos trae al ayudarnos a crecer como personas y potenciar nuestro bienestar personal, familiar y comunal, nos permitirá tomar responsabilidad de ello, por que si nuestras motivaciones seleccionadas fueron externas, será muy fácil argumentar que no sirve de nada ser buen ciudadano, ya que el gobierno se encarga de borrar con su mal desempeño la aportación de tu grano de arena y lo dejaremos fácilmente de lado con esta excusa.

Por supuesto que no estoy proponiendo que sólo pensemos en nosotros de una forma egoísta, sino más bien que pensemos y nos demos cuenta de lo que significa para nosotros lograr lo que nos proponemos, y cómo esto nos beneficiará y contribuirá al bienestar de los demás.

Por ello, los invito a encontrar sus verdaderas motivaciones personales internas, para alcanzar sus propósitos y más que tener buenos deseos, los invito a tener buenas prácticas; es más los invito a olvidarnos de los propósitos de año nuevo y tener nuestros propósitos del día nuevo, o acaso ¿no creen ustedes qué es un desperdicio de tiempo (o muy cómodo)  esperar todo un año para reformular propósitos cuando los tuyos caen en el saco roto?

Es más sencillo proponernos ser mejores con cada día que iniciamos; por que si por algún motivo, no lo logramos, siempre tendremos una nueva oportunidad en menos de 24 horas.

Les deseo un feliz año 2011, lleno de muchos intentos y éxitos al conseguir sus nuevos propósitos del día y que estos propósitos estén llenos de buenas prácticas motivadas y basadas en ti, tus sueños y tus deseos.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Y tu ¿por quién votas?

En el post anterior hable de las batallas que se libran por el poder en nuestro entorno, pero ¿qué hay de la lucha interna? considero que antes de avanzar hacia otros temas es conveniente revisar que pasa con nosotros, ¿cómo se refleja esta lucha por el poder hacia el interior?
¿Cuántas veces nos hemos encontrados ante la situación en que tenemos que tomar decisiones personales, profesionales, académicas o de cualquier otro tipo y estamos ante una encrucijada de pensamientos, sentimientos y/o sensaciones?
Les suena familiar o se sienten en un lugar común, con la frase: mi cabeza me dice que haga una cosa y mi corazón otra, pero mi instinto no me deja. O peor aún, en cuantas ocasiones hacemos cosas sin siquiera darnos cuenta, o por qué cuando hemos previamente establecido una respuesta ante un acontecimiento determinado, terminamos haciendo lo contrario.
Esto es habitual, si tenemos en cuenta que generalmente estamos muy poco presentes y sin consciencia plena de nuestras acciones o palabras; un ejemplo sencillo, es cuando caminamos rumbo a casa mientras nos aborda un pensamiento y cuando acordamos estamos frente a la puerta sin recordar exactamente lo que paso entre que nos enganchamos con esa idea y que llegamos a nuestro destino, ¿cerré la puesta? ¿dónde deje las llaves? o ¿dónde esta mi cartera? son ejemplos similares de como nos ausentamos de nosotros mismos.
Esto es más entendible si lo vemos como una desconexión, una falta de comunicación entre nuestros tres centros de toma de decisiones: el racional, el emocional y el conductual. Esas tres voces que escuchamos a nuestro interior se debaten en cada decisión por tomar el control de nuestros actos, reaccionar por instinto (o tomar decisiones con el estomago como generalmente lo conocemos), pensar mucho las cosas, o sensibilizarte ante algo son todas ellas formas de procesar la información para tomar decisiones.
Cuantas veces te has detenido a preguntarte ¿como tomas tus decisiones? esa lucha interna es también una lucha por el poder, son tres formas de ver las cosas con tres propuestas distintas de actos, acciones y respuestas y lo peor es que estas partes no tienden a converger en una decisión integral, sino por el contrario cada una trata de imponer su decisión sobre las otras dos.
Somos nosotros en lo individual la primera arena de lucha política, sólo que en vez de votar por un partido que represente la mejor opción para satisfacer nuestras demandas, elegimos entre una de las tres opciones que tenemos a la mano por la que pueda ser la mejor para tomar una decisión.
¿que partido gana la batalla en tu interior? ¿se impone una decisión sobre las otras? ¿que partes de ti negocian para tomar una decisión? o simplemente te dejas llevar, ¿qué es lo que hace que decidas lo que vas a hacer? ¿por quién votas en tu interior, la razón, la emoción o la conducta? y no menos importante es ¿por qué tomas esa decisión?
La medición del comportamiento de los electores es un tema que se encuentra constantemente en investigación, ¿cómo votan los electores? ¿por qué votan? ¿cuales son las cualidades que ven en los candidatos? son preguntas que usualmente nos formulamos en la investigación politológica, pero ¿cuántas veces te has preguntado eso? ¿por que votas? ¿cómo decides por quien votar? ¿que centro de decisión te domina al momento de estar enfrente de una urna? o incluso ¿por qué no votas?
Todas estas son preguntas un cuanto complicadas cuando se plantean en este contexto y si tomamos en cuenta que tan solo tenemos unos segundos para contestarlas cuando somos objeto de una encuesta electoral de salida, cabe la posibilidad de que lo que se encuentre en esos resultados no refleje del todo la verdadera motivación para sufragar nuestro voto (tomar la decisión) en pro de un candidato.
Como podemos ver existe una relación muy compleja entre las interacciones que tenemos  al interior en nuestro sistema de toma de decisiones, existe a la vez como vimos en el post anterior una relación muy compleja en las interacciones que tenemos con nuestro entorno cercano (familia y amigos) y más distante (trabajo y religión, entre otros) y todo esto forma parte de la construcción de nuestra estructura de interpretación; estructura que es sólo una pequeña parte de las interacciones que se dan en un sistema social de gran envergadura como lo son los sistemas políticos.
Con todo lo anterior y como resumen de estos tres primeros posts,  espero dar un poco de claridad sobre dos asuntos principalmente; el primero es que  dentro de los sistemas políticos se dan interacciones entre un numero elevado de estructuras de interpretación muy  distintas entre sí; en pocas palabras, hay mucha gente con estructura muy distinta tratando de interactuar para alcanzar el poder; la segunda, es que eso del poder no nos es ajeno a nadie, lo vivimos en forma personal hacia el interior, en forma de relaciones en la familia, en el trabajo, con los amigos, en la escuela, en la religión y hasta en el noviazgo.
Por ello creo que para poder comprender y contestar preguntas sobre nuestra entorno, primero es necesario tener la capacidad de contestarnos esas mismas preguntas sobre nosotros mismos.
Una vez que hemos visto cómo nos vemos inmersos en la política desde el momento en que llegamos a esta mundo y cómo ésta nos acompaña en nuestras relaciones más básicas (incluso con nosotros mismos), creo que podemos pasar en nuestros siguientes platicas a agregar más factores a la ecuación, sobre todo factores externos que no tengan que ver con nuestras interacciones más cercanas.
Espero dejen sus comentarios, impresiones o incluso sus respuestas a algunas de las preguntas aquí planteadas.